La lactancia materna ofrece múltiples beneficios tanto físicos como emocionales para la madre y el bebé. Nutricionalmente, la leche materna es un alimento completo, adaptado a las necesidades del recién nacido, fortalece su sistema inmunológico y previene infecciones y enfermedades.
Según el Ministerio de Salud de la Nación
91
%de los niños entre 0 y 6 meses
recibe lactancia materna
81
%alcanza la continuidad
hasta los 12-15 meses.
Nutrición óptima: la leche materna contiene todos los nutrientes necesarios para el crecimiento y desarrollo del bebé en los primeros meses de vida
Es más fácil de digerir que la leche de fórmula
Contiene anticuerpos que ayudan a proteger al bebé contra infecciones respiratorias, gastrointestinales, otitis y otras enfermedades
Reduce el riesgo de desarrollar asma, alergias, obesidad, diabetes tipo 1 y 2 y síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL)
Mejora el desarrollo cognitivo
Fortalece el lazo emocional madre-hijo, lo cual es clave para el desarrollo emocional del bebé
Recuperación postparto más rápida: ayuda al útero a contraerse y volver a su tamaño normal, lo que reduce el sangrado posparto
Disminuye el riesgo de cáncer de mama, ovario y diabetes tipo 2
Los motivos más comunes son la edad del bebé (la OMS recomienda la lactancia exclusiva hasta los seis meses y continuar con alimentos complementarios hasta los dos años o más) o por condiciones médicas de la madre como infecciones graves, tratamientos médicos o uso de medicamentos que pasan a la leche. En otros casos, debe ser suspendida por condiciones médicas del bebé, como enfermedades metabólicas poco comunes.